Cómo mantener la disciplina cuando tu propósito no está claro
Usa principios para guiar tus elecciones cuando el propósito no sea suficiente.
Este es un acompañamiento de pago para ¿Cuál es tu propósito? — Número #9: Fritz Coetzee
Normalmente esperamos que la claridad aparezca de la nada. Eso no es un defecto; es humano. En algún momento, todos hemos esperado ese instante en que de repente todo tiene sentido, y parte de ello proviene de nuestro anhelo de orden. Vivimos en un mundo de entropía, un mundo de caos. Y cuando ese caos suena más fuerte dentro de nuestra propia cabeza, el deseo de claridad solo se hace más intenso.
Cuando los pensamientos se acumulan, cuando no sabemos por dónde empezar, cuando actuamos pero no podemos saber del todo si nos movemos en la dirección correcta, buscamos ese sentido de orientación que puede mantenernos firmes. Pero cuando aún no tenemos el lenguaje o las herramientas para enmarcar lo que buscamos, nos atascamos.
Yo he estado allí. Sé que tú también has estado allí.
Ahí es donde entra el propósito. Construirlo, descubrirlo o redescubrirlo nos da una brújula. Y las marcas en esa brújula son nuestros principios. Las líneas que nos guían cuando la claridad vacila. El propósito nos dice a dónde vamos, pero los principios nos ayudan a seguir avanzando cuando el camino no es evidente.
En este acompañamiento, vamos a poner en práctica nuestra conversación sobre el rol de los principios, cómo traen propósito, y cómo esa claridad nos ayuda a elegir alineación sobre impulso. El objetivo aquí es práctico: mejorar nuestra velocidad de regreso. Esa es la base de lo que entendemos por disciplina.
Con claridad, volver se vuelve más fácil. No estamos atascados adivinando; nos estamos realineando con lo que ya importa, nuestros valores, nuestros principios. Y cuanto más lo practicamos, más rápido volvemos cada vez.
Vamos a sumergirnos.
⚡ Recapitulación: Disciplina a través de los principios
A veces el propósito se siente claro. Otras veces, se desvanece. Lo que te sostiene en esos vacíos no es la fuerza; son los principios.
Las decisiones que tomas cuando nadie te observa. Esa línea que no cruzarás, incluso si te cuesta comodidad. Aquí es donde vive la disciplina cuando la claridad falla: en elegir alineación sobre impulso, una y otra vez.
🛠 Aplicación: Volver a los principios
No siempre te sentirás con propósito. Enfrentarás días en los que el peso de la rutina difumina por qué estás aquí. En esos días, el miedo a desviarte podría empujarte a llenar el espacio con movimiento; cualquier movimiento. Ahí es cuando los principios importan más:
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